La loca creatividad de la moda en Londres
La Semana de la Moda de Londres, que concluye el jueves con un desfile con fines benéficos organizado por la modelo Naomi Campbell, confirmó la loca creatividad de los modistas británicos, pero sin acallar los llamados a que la industria contribuya más a la economía del país...
El desfile para ayudar a las víctimas de las inundaciones que azotaron varias regiones de Gran Bretaña este verano, en el que participan, además de Campbell, supermodelos como Yasmin Le Bon, Elle Macpherson y Jodie Kidd, pondrá fin a una semana que congregó a unas 5.000 personas, entre compradores, celebridades, reporteros y gente de la industria.Los desfiles del último día -en que destacó el de Osman Yousefzada, un ex banquero de la City de origen afgano, que presentó grandes cinturones metálicos ciñendo vestidos ya muy ceñidos- reflejaron el eclecticismo que caracterizó la mayor parte de las colecciones primavera-verano 2008.
Pero aunque la loca creatividad de los modistas londinenses, entre ellos Gareth Pugh, Giles, Marios Schwab, Christopher Kane, no deja dudas, lo que les hace falta a muchos de ellos, según fuentes de la industria, es un sentido de los negocios, un claro sentido comercial.
Son muy pocos los diseñadores británicos que tienen una pizca de ese sentido comercial que llevó por ejemplo al genial diseñador francés Christian Dior en los años 50, a construir una casa que está ahora presente en el mundo entero.Las cifras hablan por sí mismas.
En cuanto que el Grupo Dior facturó en el 2006 16.010 millones de euros, los diseñadores británicos aportaron globalmente a la economía de Gran Bretaña sólo 1.800 millones de libras (3.600 millones de dólares, 2.620 millones de euros) en el 2004, indica un informe de expertos.
"En Londres reina una impresión que la moda es para aficionados con talento", afirmó Stuart Rose, que preside el Consejo Británico de la moda (BFC, La loca creatividad de la moda en Londres, pero sin gran peso económicoHace 1 díaLONDRES (AFP) ' La Semana de la Moda de Londres, que concluye el jueves con un desfile con fines benéficos organizado por la modelo Naomi Campbell, confirmó la loca creatividad de los modistas británicos, pero sin acallar los llamados a que la industria contribuya más a la economía del país.
El desfile para ayudar a las víctimas de las inundaciones que azotaron varias regiones de Gran Bretaña este verano, en el que participan, además de Campbell, supermodelos como Yasmin Le Bon, Elle Macpherson y Jodie Kidd, pondrá fin a una semana que congregó a unas 5.000 personas, entre compradores, celebridades, reporteros y gente de la industria.
Los desfiles del último día -en que destacó el de Osman Yousefzada, un ex banquero de la City de origen afgano, que presentó grandes cinturones metálicos ciñendo vestidos ya muy ceñidos- reflejaron el eclecticismo que caracterizó la mayor parte de las colecciones primavera-verano 2008.Pero aunque la loca creatividad de los modistas londinenses, entre ellos Gareth Pugh, Giles, Marios Schwab, Christopher Kane, no deja dudas, lo que les hace falta a muchos de ellos, según fuentes de la industria, es un sentido de los negocios, un claro sentido comercial.
Son muy pocos los diseñadores británicos que tienen una pizca de ese sentido comercial que llevó por ejemplo al genial diseñador francés Christian Dior en los años 50, a construir una casa que está ahora presente en el mundo entero.Las cifras hablan por sí mismas.
En cuanto que el Grupo Dior facturó en el 2006 16.010 millones de euros, los diseñadores británicos aportaron globalmente a la economía de Gran Bretaña sólo 1.800 millones de libras (3.600 millones de dólares, 2.620 millones de euros) en el 2004, indica un informe de expertos.
"En Londres reina una impresión que la moda es para aficionados con talento", afirmó Stuart Rose, que preside el Consejo Británico de la moda (BFC, por sus siglas en inglés), que organiza la Semana de la Moda londinense."Respeto completamente la libertad creativa de los estilistas.
Pero la moda es un negocio", destacó Rose en las páginas del diario The Guardian."La diferencia entre Francia e Italia es que los franceses comprendieron que la moda es un tema muy serio, que es una industria", agregó el presidente de los almacenes Mark and Spencers."La industria debería ser más eficaz.
No aporta la contribución que debería a la economía británica", coincidió la baronesa Denise Kingsmill, que presidió una comisión de expertos sobre la salud de las modelos.Uno de los diseñadores que tiene talento también para los negocios es Paul Smith, quien busca diferenciarse claramente de la extrema osadía de creadores como Pugh, cuya ropa apocalíptica es comprada sólo por estrellas del espectáculo como Kylie Milogue.
Smith ha construido un imperio basado en la ropa masculina, que ahora está buscando extender a la ropa femenina, con ese mismo corte impecable que lo caracteriza.
Su ambición de extenderse al mundo de la mujer se refleja en el lanzamiento hace dos semanas de un perfume floral."Mi ropa es para la gente", explica sencillamente Smith, que dos décadas después de su primer desfile había abierto tiendas en 35 países, sobre todo en Asia, donde sólo en Japón tiene 200.Otros modistas, como Jasper Conran, logran poner un pie en el consumo de masas al diseñar colecciones para grandes almacenes o líneas de ropa. Otra de ellas es Stella McCartney, quien presenta este jueves de noche, en el último desfile oficial, su línea deportiva para la marca Adidas.
La presión sobre los modistas a que contribuyan más a la economía va a seguramente a aumentar, dado el potencial para crecimiento."El potencial (del sector de la moda) es enorme", destaca el citado informe, mientras el presidente del BCF subraya que el sector está en un momento de "fuerte crecimiento".
La agencia de Desarollo de Londres designó la moda británica como uno de los sectores especializados con el mayor potencial de crecimiento, con más de 4% por año en los diez próximos años, lo que podría crear 40.000 empleos.
Este crecimiento es reflejado en cifras: entre 1990 y 2001, la cifra de negocios de la creación británica se multiplicó casi diez veces, pasando de 75 millones de libras a 700 millones de libras. Globalmente, la industria de la moda -incluyendo calzado, textiles- genera 10.000 millones de libras (20.000 millones de dólares, 14.590 millones de euros) y emplea a 380.000 personas.
Actualizado el sábado, 22 sep 2007
par Cinthia Ruth
Lee mas acerca de Elle Macpherson
- Mira otras noticias sobre Elle Macpherson
Lee mas acerca de Naomi Campbell
- Mira otras noticias sobre Naomi Campbell
Lee mas acerca de Elle Macpherson
- Mira otras noticias sobre Elle Macpherson
Lee mas acerca de Naomi Campbell
- Mira otras noticias sobre Naomi Campbell
Regresar
Comentarios (0)
No comments for this article