1 de cada 3 mujeres sufre disfunción sexual
Las mujeres pueden sufrir problemas similares a los hombres que disminuyen su deseo sexual. Falta de deseo, dolor y poca excitación son curables con tratamientos especiales...
Una de cada tres mujeres del planeta sufre disfunción sexual, por lo que es un trastorno muy frecuente, refiere Amado José Bechara, secretario general de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Sexual.
Esa disfunción puede afectar el deseo, la excitación y el orgasmo. También puede haber dolor, con lo que la relación se convierte en un castigo y no una fuente de felicidad.
La disfunción sexual femenina puede ser tratada con apoyo sicológico, terapia hormonal, drogas que aumenten la circulación sanguínea (orales y locales) y dispositivos que ayudan a los genitales femeninos, como el EROS-CTD, que atrae sangre hacia el clítoris y mejora las sensaciones.
Bechara recalcó que, a pesar de lo común del trastorno, se sabe poco, "porque el conocimiento sobre la fisiología de la respuesta sexual femenina y sus alteraciones es limitado". Sin embargo, indicó que la edad y los mismos factores de riesgo asociados con la disfunción eréctil pueden asociarse con la disfunción sexual femenina.
La menopausia produce cambios físicos (como menos lubricación, mayor probabilidad de infecciones y disminución de hormonas) y sicológicos (predisposición a la depresión y la irritabilidad) que alteran el disfrute femenino.
Los estudios efectuados en Estados Unidos y algunos países de América Latina muestran que pocas afectadas acuden a consulta por prejuicios, temores y vergüenza.
Los problemas más comunes son la falta de deseo, que depende de una raíz biológica (hormonal) y una raíz emocional (intimidad, aspectos de la relación). Este síntoma se debe a la ausencia de fantasías sexuales, o la ingestión de ciertos medicamentos. Igualmente puede haber aversión sexual o, lo que es lo mismo, evitar el contacto con una pareja que causa insatisfacción.
En cuanto a exitación, están involucrados aspectos como fantasías y sueños, respuesta no genital (sudoración, erección del pezón) y respuesta genital (congestión vaginal, lubricación), enumera Bechara.
Además, una mujer alcanza el orgasmo si los estímulos y la excitación promueven la descarga de neurotransmisores que desatan la actividad en la pelvis, contracciones del útero y la vagina y un cambio en el estado de conciencia, describe.
Por último, el dolor sexula puede ser dolor genital asociado con la relación sexual (dispareunia); un espasmo involuntario del tercio anterior de la vagina, que interfiere en la penetración (vaginismo); o dolor sexual no coital (inducido por estimulación sexual sin penetración).
Las razones de ese dolor pueden ser las infecciones vaginales, procesos inflamatorios pelvianos y factores emocionales, entre otras.
Estas molestias pueden o no haber acompañado a la mujer toda la vida. Se presentan siempre, o sólo en determinadas situaciones. Son de origen sicológico, orgánico, mixto o desconocido.
El examen clínico, la evaluación sicosexual (para analizar elementos como conflictos en la pareja y cuadros depresivos), la revisión hormonal, el chequeo vascular (con herramientas como la vaginopletismografía, que mide la congestión vaginal), el descarte neurológico (para pacientes con lesiones traumáticas, diabetes, alcoholismo) son recursos para el diagnóstico.
Actualizado el martes, 17 oct 2006
par Cinthia Ruth
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